Aprendizaje por Actitud

Una actitud es la predisposición que tenemos para seleccionar determinado tipo de comportamientos al responder a estímulos internos y externos.

La predisposición es el resultado de algunas características genéticas, particularmente en el funcionamiento de nuestro sistema hormonal y de la experiencia y educación que hemos recibido durante nuestra vida, primariamente nuestra infancia y adolescencia.

Mentalmente, al recibir estímulos de nuestro interior o del exterior, tendemos a seleccionar de entre múltiples opciones conductuales, algunas que usualmente están condicionadas en nuestra mente y que pueden ser o no las mejores para obtener los resultados que queremos o necesitamos.

Así por ejemplo, frente a una situación conflictiva (estímulo) podemos seleccionar entre varias conductas como son huir, agredir, levantar la voz, permanecer impávidos, calmarnos, etc.

Hay   innumerables posibilidades. Dependerá de nuestra predisposición el escoger cual utilizaremos y de esta,   el resultado que obtendremos frente a dicha   situación conflictiva.

Si la conducta escogida logra lo que queríamos, tendera a confirmar lo adecuado de la selección y    con ello a reforzar la actitud, la que genera estas conductas frente a situaciones conflictivas semejantes.

Si por el contrario la conducta seleccionada nos lleva al fracaso, a no obtener la satisfacción que  buscamos, se genera en nuestro sistema de actitudes, una etapa de confusión y desconcierto que podemos ignorar, rechazar, no hacer nada, y que será una  situación de no-aprendizaje, o nos puede llevar al     análisis y comprensión de porque la conducta no funcionó y las posibilidades de cambiarla en el futuro  para poder tener éxito que sería una situación de aprendizaje.

En ambas situaciones de éxito o fracaso lo más común es que dejemos que las emociones escojan la conducta. Esto a veces funciona y otras no.

Lo mejor sería él poder desarrollar un sistema de actitudes que reconozca nuestros sentimientos pero  que permita a nuestra razón o inteligencia seleccionar la conducta que más nos pueda garantizar el éxito.

«No puedo evitar lo que siento pero si puedo modificar como pienso y actúo.»

¿Pero como lograrlo?

Es necesario empezar por aceptar que somos capaces de cambiar, de aprender de nuestros éxitos y nuestros errores.

Enseguida debemos tomar el compromiso de intentar hacer los cambios necesarios. No mas auto excusas, no mas culpar a los demás. Aceptar que si queremos podemos seleccionar mas conductas ganadoras que perdedoras. Esto en si ya es un cambio de actitud.

Después abrirnos a la retroalimentación que nos llega de afuera. De los resultados, de las reacciones     y comentarios de otros. No solo abrirnos sino también salir a buscarla.

Muy importante, hacernos  conscientes de nuestra propia retroalimentación verificando sentimientos (como me  siento) y expectativas (lo que esperaba) e incorporarlas a nuestro sistema de aprendizaje personal.

Que sí funciona y que no funciona.

Por último aceptarnos como personas perfectibles, que estamos en un proceso de aprender y mejorar hasta el último momento de nuestra vida conciente.

Probablemente solo así podremos ir alcanzando los momentos de satisfacción que conforman la felicidad.

 

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