Psicología Del Aprendizaje Tema 2 — ¿Qué significa realmente aprender?

Este Articulo, es Tema 2 de nuestra Serie:

Psicologia del Aprendizaje
 
Aprender a aprender para transformar nuestra vida, nuestro trabajo y nuestra manera de emprender

¿Qué significa realmente aprender? Más allá de memorizar información

Saber algo no siempre significa haberlo aprendido

Imagina que alguien acaba de leer un libro sobre liderazgo. Puede recordar perfectamente algunas frases, mencionar los nombres de diferentes estilos de liderazgo e incluso explicar qué significa “liderar con empatía”.

Ahora imagina que, al regresar al trabajo, continúa interrumpiendo a su equipo, no escucha las opiniones de los demás, evita dar retroalimentación y toma todas las decisiones por sí mismo.

¿Aprendió sobre liderazgo?

Probablemente sí.

¿Aprendió a liderar?

Todavía no.

Esta diferencia parece pequeña, pero es fundamental para comprender qué significa realmente aprender.

Durante mucho tiempo hemos asociado el aprendizaje con memorizar información: fechas, conceptos, fórmulas, definiciones, nombres o procedimientos. La memoria es importante y constituye una parte indispensable del aprendizaje. Sin embargo, recordar información no es lo mismo que comprenderla, aplicarla o convertirla en una capacidad útil.

Aprender implica que algo cambia en nosotros como resultado de la experiencia, la práctica, la reflexión o la interacción con nuestro entorno. Ese cambio puede estar en nuestros conocimientos, habilidades, estrategias, decisiones, comportamientos o incluso en la manera en que interpretamos una situación.

Por eso, una de las preguntas más importantes que podemos hacernos no es:

“¿Cuánto sé?”

Sino:

“¿Qué puedo hacer ahora que antes no podía hacer?”

1. Aprender es más que recibir información

Vivimos en una época en la que tenemos acceso prácticamente ilimitado a información.

Podemos consultar un libro, tomar un curso, escuchar un podcast, ver un video o preguntarle a una inteligencia artificial en cuestión de segundos.

Pero estar expuestos a información no garantiza que hayamos aprendido.

Podemos leer cien páginas sobre administración financiera y seguir sin saber interpretar correctamente el flujo de efectivo de una empresa.

Podemos estudiar técnicas de negociación y continuar evitando conversaciones difíciles.

Podemos leer sobre productividad y mantener exactamente los mismos hábitos que nos hacen perder tiempo.

Podemos conocer numerosos conceptos sobre emprendimiento y aun así no saber validar una idea, hablar con un cliente o tomar decisiones bajo incertidumbre.

La información es el punto de partida, no necesariamente el resultado.

Desde una perspectiva psicológica, el aprendizaje puede entenderse como un cambio relativamente estable asociado con la experiencia. Esto significa que aprender no consiste simplemente en estar expuesto a algo, sino en que esa experiencia produzca una modificación significativa en lo que sabemos, hacemos o somos capaces de hacer.

Por eso, podemos pensar en el aprendizaje como un proceso que avanza por diferentes niveles.

Memorizar

Es poder recordar información.

Por ejemplo:

“El flujo de efectivo muestra las entradas y salidas de dinero.”

Es útil, pero todavía es conocimiento básico.

Comprender

Significa poder explicar qué significa esa información y cómo se relacionan sus diferentes elementos.

Un empresario comprende que una empresa puede mostrar utilidades y, al mismo tiempo, enfrentar problemas de efectivo.

Aplicar

Significa utilizar el conocimiento para resolver una situación real.

Por ejemplo, analizar las cuentas por cobrar y decidir cómo mejorar el ciclo de cobro.

Transferir

Aquí aparece un nivel todavía más profundo.

La persona puede utilizar lo aprendido en una situación diferente de aquella en la que originalmente lo estudió.

No solamente sabe analizar el flujo de efectivo de un ejemplo de un libro; puede hacerlo con su propia empresa o ante un nuevo escenario.

Transformar

Es quizá el nivel más poderoso.

El aprendizaje modifica nuestra manera de pensar, decidir y actuar.

El empresario que antes tomaba decisiones exclusivamente por intuición comienza a combinar experiencia con información financiera.

El líder que antes imponía soluciones empieza a escuchar antes de decidir.

La persona que antes veía los errores como fracasos comienza a utilizarlos como información para mejorar.

Aquí el aprendizaje deja de ser solamente conocimiento y se convierte en capacidad de transformación.

2. ¿Cómo sabemos si realmente estamos aprendiendo?

Una de las preguntas más interesantes de la psicología del aprendizaje es cómo distinguir entre una experiencia que realmente produce aprendizaje y una experiencia que simplemente pasa por nuestra mente.

Podemos utilizar algunas señales.

1. Podemos explicarlo con nuestras propias palabras

Si solamente podemos repetir exactamente lo que dijo el profesor, escribió el libro o mostró el video, quizá todavía dependemos de la memoria.

Si podemos explicarlo de manera sencilla, utilizando nuestras propias palabras y ejemplos, existe una mayor evidencia de comprensión.

2. Podemos utilizarlo

El aprendizaje adquiere valor cuando puede convertirse en acción.

Saber cómo funciona una negociación es diferente de negociar.

Conocer una técnica de comunicación es diferente de utilizarla cuando existe un conflicto.

Entender qué es un presupuesto es diferente de construir uno y utilizarlo para tomar decisiones.

3. Podemos adaptarlo

La vida rara vez presenta exactamente los mismos problemas que encontramos en un libro de texto.

Por eso, un aprendizaje sólido debe permitirnos responder ante situaciones nuevas.

Si aprendimos una estrategia que solamente funciona cuando las condiciones son idénticas al ejemplo original, nuestro aprendizaje todavía puede ser superficial.

La verdadera comprensión nos permite preguntarnos:

“¿Qué parte de lo aprendido sigue siendo útil aunque cambie la situación?”

4. Podemos aprender de la retroalimentación

Aprender también implica descubrir que algunas de nuestras ideas o acciones no funcionan como esperábamos.

La retroalimentación nos permite comparar:

lo que queríamos lograr → lo que hicimos → lo que ocurrió → lo que debemos ajustar.

Este ciclo es especialmente importante para emprendedores, líderes y profesionales.

5. Podemos utilizar lo aprendido posteriormente

Un aprendizaje significativo no desaparece inmediatamente después del examen, la capacitación o la presentación.

Debe permanecer disponible para ser recuperado y utilizado cuando vuelva a ser necesario.

Esto explica por qué una persona puede aprobar un curso y, meses después, descubrir que no puede utilizar prácticamente nada de lo estudiado.

El objetivo no debería ser solamente terminar un curso.

Debería ser construir una capacidad.

3. El verdadero aprendizaje se demuestra en la vida

Pensemos en algunos ejemplos cotidianos.

Una persona puede saber que dormir bien es importante y, sin embargo, mantener hábitos que perjudican su descanso.

Puede conocer los principios de una alimentación equilibrada y no aplicarlos.

Puede comprender intelectualmente la importancia de ahorrar y continuar gastando todo lo que recibe.

Puede saber que necesita escuchar más a su equipo y continuar hablando la mayor parte del tiempo durante las reuniones.

Esto no significa necesariamente que esa persona sea incapaz de aprender.

Significa que existe una diferencia entre conocer una idea y convertirla en comportamiento.

El aprendizaje puede requerir práctica, repetición, retroalimentación, motivación y oportunidades para utilizar aquello que estamos aprendiendo.

Por eso, cuando queremos desarrollar una nueva capacidad, conviene abandonar una pregunta muy común:

“¿Ya entendí esto?”

Y agregar otras:

“¿Puedo hacerlo?”

“¿Puedo hacerlo sin que alguien me guíe?”

“¿Puedo hacerlo en una situación diferente?”

“¿Qué ocurre cuando cometo un error?”

“¿Puedo enseñárselo a otra persona?”

Estas preguntas nos llevan de la adquisición de información hacia un aprendizaje más profundo.

4. Aprender es una competencia estratégica para emprender y vivir mejor

En el mundo empresarial, la capacidad de aprender puede convertirse en una ventaja competitiva.

Un mercado cambia.

Los clientes cambian.

La tecnología cambia.

Los competidores cambian.

Las necesidades de las personas cambian.

Por eso, una empresa que solamente sabe hacer lo que funcionó ayer puede tener dificultades para responder a lo que ocurrirá mañana.

Lo mismo sucede con las personas.

El profesional que deja de aprender puede quedarse utilizando conocimientos que alguna vez fueron suficientes.

El emprendedor que aprende de sus clientes puede modificar su propuesta.

El líder que aprende de su equipo puede mejorar su manera de dirigir.

La persona que aprende de sus errores puede evitar repetirlos.

En este sentido, aprender no significa acumular cursos, diplomas o libros terminados.

Significa desarrollar la capacidad de observar, comprender, experimentar, evaluar, ajustar y volver a intentarlo.

Una organización que aprende puede adaptarse.

Una persona que aprende puede evolucionar.

Y un emprendedor que aprende puede convertir la incertidumbre en una fuente de información.

5. Una prueba sencilla para saber si realmente aprendiste

La próxima vez que termines un libro, curso, conferencia o capacitación, prueba este pequeño ejercicio.

Pregúntate:

  1. ¿Puedo explicarlo con palabras sencillas?

Si no puedes explicarlo, probablemente todavía necesitas comprenderlo mejor.

  1. ¿Puedo demostrarlo?

Si puedes hacerlo, estás avanzando del conocimiento hacia la habilidad.

  1. ¿Puedo aplicarlo a una situación diferente?

Esto pone a prueba tu capacidad de transferencia.

  1. ¿Puedo identificar cuándo no funciona o necesita modificarse?

Esto demuestra comprensión y pensamiento crítico.

  1. ¿Mi comportamiento cambió de alguna manera?

Esta puede ser la pregunta más importante.

Porque si lo aprendido no modifica ninguna decisión, conducta, estrategia o perspectiva, quizá todavía estamos ante información almacenada y no ante aprendizaje plenamente desarrollado.

Aprender es convertirse en alguien capaz de hacer algo nuevo

Aprender no consiste simplemente en llenar nuestra mente de información.

Es construir nuevas posibilidades.

Cada vez que comprendemos algo que antes no entendíamos, desarrollamos una habilidad que antes no teníamos, modificamos una conducta que ya no nos sirve o descubrimos una manera diferente de enfrentar un problema, estamos aprendiendo.

La memoria importa.

El conocimiento importa.

La información importa.

Pero su verdadero valor aparece cuando podemos comprenderlos, utilizarlos, transferirlos y convertirlos en mejores decisiones y acciones.

Para un emprendedor, aprender puede significar descubrir una necesidad del mercado y modificar su estrategia.

Para un líder, puede significar reconocer que una forma de dirigir ya no funciona y desarrollar una nueva.

Para un profesional, puede significar transformar una debilidad en una competencia.

Y para cualquier persona, puede significar descubrir que todavía tiene posibilidades que nunca había considerado.

Quizá por eso aprender sea una de las formas más poderosas de mantenernos en movimiento.

Porque aprender no solamente aumenta lo que sabemos: amplía lo que podemos llegar a hacer.

Para reflexionar…

Piensa en algo que hayas estudiado recientemente y pregúntate:

¿Solamente lo recuerdo, o realmente está cambiando mi manera de pensar y actuar?

Comparte esta reflexión con alguien que esté aprendiendo algo nuevo y pregúntale:

“¿Qué puedes hacer hoy gracias a lo que aprendiste?”

Bibliografía

Ambrose, S. A., Bridges, M. W., DiPietro, M., Lovett, M. C., & Norman, M. K. (2010). How learning works: Seven research-based principles for smart teaching. Jossey-Bass.

Ormrod, J. E. (2020). Human learning (8th ed.). Pearson.

Schunk, D. H. (2020). Learning theories: An educational perspective (8th ed.). Pearson.

Sternberg, R. J., & Sternberg, K. (2017). Cognitive psychology (7th ed.). Cengage Learning.

Psicologia del aprendizaje T2 ¿Qué significa realmente aprender?

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